jueves, noviembre 05, 2009

PROHIBIDO VOLAR

Las tres características principales del carácter de Napoleón eran: una capacidad de acción máxima, total confianza en sí mismo y una gran imaginación apoyada por una asombrosa memoria. Otro rasgo que le definía era la falta de paciencia, derivada de su capacidad de acción, no tenía paciencia. Sus nervios estaban siempre exaltados. Antes de dormir necesitaba tomar baños de agua muy caliente para calmarse. Durante el baño seguía dictando instrucciones a sus secretarios.

Uno de sus adversarios le definió como un poeta en acción, un espíritu infatigable, genio inmenso en la guerra, hábil y sensato administrador, laborioso y razonable legislador. Pero mal político. Esa falta de capacidad política fue la causa de su caída. Su carácter le impedía ser político. Como el mismo decía: “si no mando me callo”. Era demasiado soldado, y en último análisis, todo lo basaba en la fuerza. No confiaba en la política para la relación con sus adversarios y sus conquistas.

Su deseo por controlar todo era muy alto, apoyado por una capacidad de trabajo ilimitada. Si en un tema importante se tomaba una decisión, que él consideraba debía ser consultado, y no se hacía así, el responsable en cuestión era presa de sus más enérgicos reproches. Un secretario llegó a decir: “si una mosca vuela en su presencia sin haberlo autorizado él, le ofende grandemente”.

2 Comments:

Blogger Il Venturetto said...

Esto lo comparas con cierta situación actual de cierto partido político donde cada cual hace lo que le viene en gana, y te das cuenta de por qué hay unas cosas que funcionan y otras que no.

En fin, Napoleón nunca había sido santo de mi devoción (principalmente por el menosprecio histórico que hacemos los españoles a todo lo que no haya salido de aquí y/o no esté en consonancia con el gobierno de turno), pero poco a poco nos estás descubriendo a un gran hombre.

Gracias.

11:34 a. m.  
Blogger D. Blas de Lezo said...

Estimado Venturetto:

Gracias por tu visita. En España Napoleón ha sido muy mal considerado, no sin cierta razón, ya que nos invadió. Pero leyendo, aunque sólamente sea Los Episodios nacionales (en concreto Napoleón en Chamartín) del maestro Galdós, se aprecia la grandeza de su figura.

Un hombre que con el único arma de su genio gobernó Francia y conquistó la Europa continental, es más que notable. Para mí es una de las figuras históricas fundamentales.

Saludos cordiales.

12:13 p. m.  

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