miércoles, abril 16, 2008

TITO LABIENO Y FARSALIA

Va a ser una batalla de caballería, le comentó Tito Labieno a Cneo Pompeyo “Magnus”, antes de iniciar la batalla de Farsalia, confiado en que su superioridad numérica inclinaría el veredicto de Marte de su lado. Efectivamente, fue una batalla de caballería, pero el maestro, César, superó al alumno, Labieno y a Pompeyo.

César lanzó su caballería, jinetes germanos ubios fundamentalmente, en un terreno estrecho, lo que anulaba en parte la ventaja de su oponente. Al ser superado en número se retiró y Labieno le persiguió con toda su caballería. Pero César había apostado infantería oculta en las cercanías. La infantería bien organizada y formada, con voluntad de aguantar a pie firme, es muy difícil de superar por la caballería. Ney y Napoleón lo sufrieron en Waterloo ante los cuadros formados de la infantería británica comandada por Wellington. El ataque de caballería, cuando se enfrenta a infantería formada, siempre debe ir acompañada de la infantería. En Adrianápolis, también los romanos frente a los godos, cometieron ese error.

El resultado es conocido, César derrotó a Pompeyo y a su antiguo segundo de la guerra de las Galias. Labieno fue su mejor legado en las Galias, era un hombre terrible, de una gran ferocidad y violencia. Excelente militar, pero de una excesiva crueldad que incluso César llegó a censurar. Las tribus belgas fueron masacradas por el terrible Labieno. Permaneciendo al lado de César, Labieno nunca podría brillar a la altura que él consideraba acorde a su valía, siempre sería su segundo. Por lo que optó por unirse a Pompeyo en busca de mejor suerte. Cuando el segundo piensa que es mejor que el primero, debe estar muy seguro que su capacidad supera la del primero, ("nosce te ipsum)" y que Fortuna le sonreirá. En Farsalia, Labieno constató que César le superaba, su derrota y posterior muerte en la batalla de Munda, fue el precio de su error.

2 Comments:

Anonymous Joselito said...

Sospecho que veremos pronto repetirse la historia, D. Blas, a pesar de que en nuestro caso el segundo sea quizás objetivamente mejor que el primero. Permitamos que sea entonces Fortuna quien decida el resultado de la contienda ...

Un saludo cordial

1:39 a. m.  
Blogger D. Blas de Lezo said...

D. José:

Aparte de las lecciones que nos dejan las grandes figuras del pasado, hay una regla muy básica y más acorde con la "cultura industrial" actual.

El jefe (el primero), es como un oso, cuando le ataques ten la seguridad de matarl.De otro modo, herido es todavía más peligroso.

Un cordial saludo y gracias por su visita.

9:08 a. m.  

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