martes, julio 13, 2010

TIENE FRÍO.....

Abel Gance fue el cineasta que mejor ha tratado y comprendido a Napoleón. Sus dos obras emblemáticas sobre el gran corso son: Napoleón (1927) y Austerlitz (1960), son magníficas. Coppola, también se sintió atraído por la figura del Sire, Cuenta que su interés por Napoleón se inició al leer una anécdota sobre él y una “querida”.

Napoleón no podía tener amantes, en su estricto sentido. No amaba. Si sintió amor en su vida, fue por su familia, el sentido corso de clan era muy fuerte en él. Por Josefina, más por agradecimiento, respeto a la institución del matrimonio y necesidad de descendencia. El resto de su "amor", fue de camaradería y respeto por las diversas personalidades que encontró en su vida. Pero a sus múltiples “queridas”, ni por asomo las quiso. Era más un aspecto de testosterona que de sentimientos.

La anécdota a la que se refiere Coppola, es más o menos así:

Napoleón se encontraba en su despacho trabajando, cuando entró sus ayuda de cámara y le indicó que Madame................, había llegado y le esperaba impaciente.

- Qué espere.

Le dijo al ayuda de cámara.

Al rato entró otra vez el ayuda de cámara y le indicó que Madame.........suspiraba por su Excelencia.

- Qué se desnude.

Y siguió trabajando.

Pasado un tiempo, volvió a entrar su ayuda de cámara, visiblemente azorado y le dijo: “Sire, La bella tiene frío”.

- Qué se vaya.

Y siguió trabajando.

3 Comments:

Blogger Il Venturetto said...

Aparte de la relación con Josefina, ¿cómo definirías la relación con María Walewska? En ese caso concreto me pareció algo más que apetito carnal, pero igual estoy completamente equivocado.

Un abrazo, D.Blas!

1:40 p. m.  
Blogger D. Blas de Lezo said...

Amigo Venturetto:

Efectivamente con María Walewska, fue diferente. De hecho fue madre de uno de sus hijos. Hay autores, los más pro-sire, que piensan que estaba enamorado de ella y que no se casaron por las circunstancias. Otros dicen, que la "violó" y chantajeó (mayormente británicos). Esto último es difícil de creer, por el carácter del sire y por el desarrollo de los acontecimientos.

Yo como lector atento de la vida del Gran Corso, prefiero pensar que fue un amor apasionado. Que le daba bondad y ternura, cosas que Napoleón no recibía a menudo de su entorno. A los "chicos malos" les gustan las "chicas buenas". Ella le visitó en Elba, cuando había caído. Creo que de algún modo, la amó apasionadamente durante un tiempo. Luego la quiso como una de sus mejores amigas. Nunca varió nada de sus planes por la buena de la Walewska.

Tienes toda la razón, Walewska fue diferente.

Un abrazo.

P.S.: Estas hecho un buen conocedor de la vida del Gran Corso.

2:24 p. m.  
Blogger Il Venturetto said...

Has de saber que prácticamente todo lo que he aprendido del sire ha sido gracias a un libro que me regaló un grande amigo mío al que tengo en más estima que la que le tiene él al Gran Corso. Lo que me queda por aprender es tanto que debería tener tanto amor por la Historia como ellos mismos.

Yo tampoco creo que Napoleón forzara a Walewska, o de lo contrario no le habría respetado (y seguido, como dices). Y si no recuerdo mal también se acordó de su hijo en el lecho de muerte.

Un abrazo muy fuerte D.Blas!

8:09 a. m.  

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