jueves, marzo 31, 2011

SORDO TAMBIÉN.

Las ciudades griegas del sur de Italia, pidieron ayuda a Pirro, el rey de Épiro, para que les ayudara ante el avance de una ciudad del norte llamada Roma. Pirro, el segundo mejor general de la Historia según Aníbal, se presentó con un ejército bien curtido en numerosos combates y elefantes. Sus primeras batallas contra Roma fueron victorias pírricas, dijo “otra victoria como esta y estamos perdidos”.


Al ser derrotados en la primera batalla el senado romano se planteó negociar con Pirro el abandonar sus conquistas y dejar el sur de Italia en manos griegas. Un viejo senador y antiguo general, ya ciego e inválido, pidió a sus hijos que le llevaran al senado, donde dijo: “Quieran los dioses que además de ciego e inválido me quede sordo por haber oído que mi patria, sin estar aniquilada, quiere negociar con un enemigo. Mientras tengamos un hombre en pié hay que luchar, Roma no negocia con el enemigo sin haber peleado hasta el último hombre. Si me lleváis al campo de batalla, pues estoy inválido y no veo, yo seré el primero en dar mi vida por la patria”. El senado dictaminó volver al funesto combate. Al final Pirro se retiró, pues Roma seguía mandando legiones contra él. Este espíritu llevó a Roma a dominar el mundo.


Me gustaría que nuestros políticos tomaran ejemplo, aunque fuera pequeño, de este viejo senador. Con terroristas hay cosas que no se negocian. Es la fibra espiritual y moral de una nación lo que está en juego.