martes, abril 25, 2006

¿TESTOSTERONA?

El nuevo libro que ha escrito Jack Welch, lo ha realizado con su nueva esposa. El mensaje de Welch es altamente interesante, es pragmático y avalado por un excelente desempeño al frente de General Electric. Sus propuestas son sencillas, que no simples, y van directamente al núcleo del negocio. También se ha publicado un libro, Testosterone Inc, donde especula sobre altos directivos estadounidenses y su “nivel de testosterona”, en donde sale el bueno de Welch. El tema de este último libro es menos enriquecedor sobre gestión, y creo que es más bien lectura ligera. Al igual que recomiendo las enseñanzas de J. Welch sobre negocios, el libro sobre sus andanzas (y las de otros caballeretes) con el bello sexo no me parece muy valioso.

Sobre la testosterona en individuos notables, como J. Welch, no sé si es científico o es un asunto para guionistas de “salsa rosa”. Napoleón fue bastante promiscuo, Wellington igualmente y Nelson fue más contenido.

Napoleón, por su educación latina creía en la familia y sus aventuras tenían el aspecto de caprichos sexuales, de hecho el nunca quiso a nadie más que a si mismo. La parte de conquista, caza,.....tendrían su fundamento en esta actuación. Josefina le traicionó ampliamente en sus primeros años de matrimonio. Él la perdono por su necesidad de contar con su apoyo para intrigar con Barras y otros políticos influyentes, siempre fue pragmático, a pesar de su sangre caliente, y la guardó agradecimiento y cariño hasta el final.

Wellington, era un hombre que no exteriorizaba nunca afecto, se cree que fue por tener una infancia sin cariño. Sus aventuras extraconyugales fueron amplias y notorias, de hecho compartió amante con Napoleón, no al mismo tiempo of course. En este caso también sería un tema de apetencia física, necesidad de “diversión” (válvula de escape) en su exigente vida (era un esclavo de su deber). Su mujer nunca supo llevarlo ni tratarlo, al final en su lecho de muerte ella buscó un amuleto que le había hecho, y que él llevaba siempre en su muñeca. Wellington, dijo con lágrimas, “siempre estuvo ahí, si ella hubiera querido buscarlo antes”.

Nelson, un hombre menos dotado físicamente que Wellington y con menos interés para el contacto físico que el duque y que Napoleón, cayó bajo el sensual encanto de Emma Hamilton. La esposa de Nelson, al igual que la de Wellington, nunca le dio lo que él necesitaba, Lady Hamilton sí. No supo ni pudo retener a Nelson, un hombre que era “una partícula cargada” y que su aburrida esposa no entendió. Nelson fue un ardiente amante y un frío marido. Al igual que Wellington su deber siempre estuvo por encima de todo.

Por último, hay un caso que podría contradecir lo anterior, de Wellington y Napoleón, ya que Nelson fue fiel a E. Hamilton. Es el maravilloso Fouché, si hay alguien que tuvo testosterona política fue el duque de Otranto, sin embargo fue fiel hasta el final su esposa. Padre modelo y marido ejemplar, aunque lo más oscuro y enigmático en su vida profesional. No obstante este no era un hombre acción como los tres anteriores, excelentes alumnos de Marte.

Estos cuatro hombres notables, son muy diferentes entre sí. El tema no es muy crítico y difícilmente objetivable, pero tiene su interés como aproximación psicológica

P.D.: Estamos de enhorabuena Wallenstein, cuando le sea posible, va a escribir algo sobre Nordlingen y espero que posteriormente sobre la “Guerra de los treinta años”. Es una magnífica noticia. Muchas gracias a Wallenstein.

2 Comments:

Blogger Wallenstein77 said...

Hola a todos:
Lo del duque de Wellington no lo conocia. Tenia noticias de su capacidad de trabajo, disciplina, su minuciosidad, su preocupacion por sus soldados, su prudencia, etc. Si conocia que de joven habia sido un bala perdida pero que segun fue madurando, se fue centrando dando lugar a un gran tactico y un gran militar.
A Horacio NElson le llamaban el "señorito" por su caballerosidad capacidad de galanteo, aunque siempre tuvo que llevar la carga de su vida y de su relacion con Emma Hamilton y si la memoria no me falla, murio en la ruina cuando se eclipso la estrella de Horacio.

Gracias por la referencia e intentare realizar el articulo en un tiempo prudencial de tiempo.

Saludos a todos.

8:58 a. m.  
Blogger D. Blas de Lezo said...

Querido Wallenstein:

Efectivamente E. Hamilton murió en la pobreza. La relación de Nelson con la Hamilton no le favoreció, ella tenía un origen demasiado "oscuro". Pero agrandó la leyenda de Nelson como héroe romántico. Otro día hablamos de eso que es interesante.

By the way, el e-mail de tu blog da lleno. Podrías indicare un e-mail tuyo, mándamelo por favor a pmsr55@terra.es

Gracias.

11:33 a. m.  

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