jueves, junio 08, 2006

WE SHALL NEVER SURRENDER

“We shall never surrender”, esta es una de las frases más famosas del Primer Ministro Británico, Winston S. Churchill. Una de las características principales del carácter de Churchill era que nunca se rendía. Tuvo una vida política y privada llena de luces y sombras, pero en palabras de uno de sus biógrafos Roy Jenkins, sus luces superaron a sus sombras y ha sido la persona más extraordinaria que ha vivido en el nº 10 de Downing Street.

Este carácter de Churchill lo supo transmitir magníficamente al pueblo británico en su lucha contra la Alemania nazi. Pero como hemos comentado alguna vez, el buen político sabe “destilar” el carácter de su pueblo, y generar un discurso que recoge estas pulsiones. Los británicos no se rindieron y pudieron triunfar, con la ayuda de Rusia y los USA, pero su resistencia al principio de la II Guerra Mundial fue la clave.

Este carácter británico de no rendirse, lo tienen incrustado en su ADN. En Trafalgar (siempre Trafalgar hasta que venguemos esa inútil derrota) muchos barcos británicos sufrieron un castigo terrible, pero no se rindió ninguno. Muchos de nuestros capitanes tuvieron un comportamiento noble y bizarro, pero no todos, hubo algunos barcos que se rindieron al primer choque, al igual que en la batalla del Cabo de San Vicente. En la Royal Navy, si un capitán se rendía era sometido a un consejo de guerra, como primera providencia. Si no atacaba al enemigo, lo dejaba escapar o incluso no causaba todo el daño posible, eran igualmente juzgados. El juicio era tremendamente severo, el deshonor frente a sus compatriotas era terrible. Aparte de la amenaza, llevaban en su educación, formación, adoctrinamiento,...el no rendirse, el dar todo hasta el final en el oficio de las armas para con su patria. Este espíritu era igual en todas las ramas del ejército británico. En próximas fechas hablaremos de ello, el 18 de Junio es el aniversario de Waterloo.

Esto no se logra en una generación, se ha de transmitir y sembrar en el “linaje de un pueblo”.

A la vista de los acontecimientos de la “negociación” con los terroristas ya comenté ayer mi opinión. El linaje de mi pueblo no es ni virtuoso, ni valiente. Es muy triste, no me resisto a pensar que ha desaparecido la virtud en mi pueblo, prefiero pensar que somos un poco incultos e influenciables. Hay mucho por hacer en el camino de la virtud de nuestro pueblo.

Siempre tratando de buscar ciertas ventajas de la situación actual, podemos pensar, como hipótesis, que si nos invadieran los “amigos” de Marruecos o algún otro “aliado” del solemne. Y las nobles y caballerosas tropas adversarias empezaran a violar mujeres, los Boris Izaguirre, Cerolo, Miguelito Bosé y gente de esta sensibilidad democrática, liberalidad, progresía, modernismo,....., se interpondrían en posición de espaldas, ligerillos de ropa, entre el violador y la mujer.

3 Comments:

Blogger Wallenstein77 said...

Hola a todos:
Siento discrepar. No creo que ese comportamiento sea cuestion de genetica o de ADN, ni de esencias "patrias" o demas elementos intrinseco a las personas. Creo que es mas bien producto de una educacion y de una etica donde siempre se ha primado el trabajo y la responsabilidad incluso como una forma de estar mas cerca de Dios, frente a los catolicos, que lo percibimos como un castigo. Por otro lado, creo que al comandante del Cabo San Vicente se le juzgo por no hundir los barcos que podian ser apresados o por no aprovechar la ocasion para acabar con la escuadra enemiga. En España se ascendia a guardias de corps sin meritos publicos, al maximo poder...

Saludos a todos.

9:17 a. m.  
Blogger D. Blas de Lezo said...

Gracias por tu comentario, Wallenstein:

La discrepancia es menor, el tema del ADN es una licencia metáforica, un modo de hablar, no una afirmación de ingeniería molecular sobre determinadas hélices del código genético británico. Incluso en el mensaje hablo sobre lo que tu comentas.

Los británicos de la época en cuestión tenían un modelo similar al imperio romano, una clase dirigente magnífica. De hecho la obra de Edward Gibbon era uno de los referentes de su formación, así como esa ética del trabajo del "duty" en general, sustentada de forma importante en su religión. La "herejía protestante" no hubiera venido mal por España. Aunque M. Weber, del que ya hablamos, comentaba que le llamaba la atención los vascos (los de su época), profundamente católicos y tradicionalistas, pero con una ética del trabajo cercana a los postulados calvinistas. Permíteme una humorada, y te cuento que a un americano cuando le comentaron que el Opus Dei defendía el trabajo como un medio de santificación, dijo que verdaderamente debía ser la Obra de Dios, porque era milagroso que un español hablara del trabajo en esos términos.

Un último apunte, en la batalla del Cabo de San Vicente no se juzgó a ningún británico, de hecho a Jervis se le hizo primer conde de San Vicente y Nelson inició su camino a la gloria. Un ejemplo de lo que Consejo de Guerra por no explotar al máximo la lucha, fue con Calder en la batalla del cabo de Finisterre, previa a Trafalgar. Los Consejos de Guerra a los comandantes españoles del Cabo de San Vicente fueron testimoniales. Ya comenté que en esa batalla, tuvieron que obligar al buque insignia a seguir combatiendo, bajo amenaza de cañonearle.

Gracias y saludos.

9:41 a. m.  
Blogger Wallenstein77 said...

Hola a todos:
Don Blas, en efecto. Me han bailado las fechas porque me referia a Finisterre y a Calder. Mo cuentes lo de los vascos, que se lo pueden apropiar algunos para su cosmovision. Saludos a todos.

11:45 a. m.  

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